MANIFIESTO DEL 1º DE MAYO 2026

Las organizaciones sindicales UGT y CCOO, comprometidas con un sindicalismo de clase, internacionalista y profundamente democrático, convocamos a la ciudadanía a participar en las movilizaciones del 1º de Mayo de 2026. Lo hacemos en un momento decisivo, en el que están en juego no solo las condiciones de vida de la clase trabajadora, sino la propia calidadde nuestras democracias.

Frente a quienes pretenden dividirnos, enfrentarnos y levantar trincheras, el movimiento sindical responde con más derechos, más cohesión social y más democracia.

Vivimos un contexto internacional marcado por la inestabilidad, la guerra y el cuestionamiento del derecho internacional. Los regímenes autárquicos y plutocráticos, liderados por la administración Trump, están erosionando el equilibrio del orden internacional, impulsando un escenario de creciente inestabilidad en el que los valores democráticos se ven cada vez más debilitados y cuestionados.

La escalada del conflicto en Oriente Medio, la persistencia de guerras abiertas en distintas regiones del mundo, como la agresión a Ucrania, el genocidio en Gaza o ataques indiscriminados en el Líbano, evidencian el fracaso de la comunidad internacional para garantizar la paz. Reclamamos el respeto estricto al derecho internacional, el fin de las guerras y la protección de la población civil. No puede existir una doble vara de medir en la defensa de los derechos humanos; deben depurarse todas las responsabilidades por los crímenes de lesa humanidad.

Exigimos una Unión Europea valiente y propositiva que se comprometa en la defensa de los derechos humanos en el Mundo. Por eso, CCOO y UGT, junto a la Confederación Europea de Sindicatos, se movilizarán para exigir una respuesta social de la Unión tanto en sus políticas comunitarias como en su papel como actor geopolítico.

El sindicalismo, como actor global, reafirma su compromiso con la paz, la justicia social y la cooperación entre los pueblos.

Pero también asistimos a una amenaza creciente que se infiltra como caballo de Troya en el seno de nuestras sociedades. El avance de la ultraderecha, en España y en el mundo, no es una opción política más: es un proyecto que cuestiona derechos fundamentales, alimenta el odio y debilita la democracia.

La proliferación de partidos de ultraderecha en nuestro país está generando un clima creciente de crispación y polarización política, marcado por el avance de posiciones reaccionarias que se alimentan del machismo, la LGTBIfobia, la aporofobia y el racismo, envueltas en un nacionalismo rancio y nostálgico de un pasado que algunos pretenden resucitar. En este contexto, los discursos racistas, promueven escenas como las acontecidas hace unos meses en la ciudad de Torre Pacheco o de los cánticos contra la población musulmana escuchados recientemente en el partido de futbol de la selección española, no son hechos aislados: son síntomas de una deriva peligrosa que debemos frenar colectivamente.

En nuestro país, las organizaciones sindicales valoramos la puesta en marcha del proceso de regularización extraordinaria de personas migrantes, una medida de justicia imprescindible que debe garantizar derechos y poner fin a la explotación laboral.

Frente a quienes promueven el odio, el sindicalismo defiende la igualdad, la convivencia y los derechos humanos. Sin diversidad no hay democracia. Sin democracia no hay derechos laborales.

España debe afrontar además retos estructurales que requieren respuestas de Estado: la emergencia climática, la vertebración territorial, el reto demográfico (que afecta especialmente a jóvenes y personas migrantes) y el refuerzo de los servicios públicos, deben reforzar las garantías de igualdad y cohesión social. España tiene una oportunidad inmejorable para mejorar la competitividad de su modelo productivo, reequilibrando económica y socialmente el territorio y mejorando la calidad del empleo, de la mano de las energías renovables. Esta es la columna vertebral de la propuesta sindical para un Pacto de Estado por la Emergencia Climática que trasladamos al Gobierno recientemente.

En otro orden de cosas, la vivienda se ha convertido en una emergencia social. No puede ser tratada como un bien de especulación. Es imprescindible un pacto social y político y una intervención pública decidida que garantice el acceso a una vivienda digna, con un parque público suficiente y mecanismos eficaces para garantizar el acceso seguro y asequible al conjunto de la ciudadanía, especialmente a las personas jóvenes.

Porque sin vivienda, no hay proyecto de vida. Y sin proyecto de vida, no hay cohesión social ni democracia.

En España, los avances logrados en los últimos años demuestran que otra política económica y laboral es posible. El diálogo social ha permitido mejorar el empleo, reducir la temporalidad y subir salarios. Pero no es suficiente, millones de personas ven como su situación económica no les permite cubrir sus necesidades básicas con suficiencia.

Es el momento de consolidar y profundizar las reformas progresistas que den continuidad a las realizadas los últimos años. Por eso, las organizaciones sindicales impulsamos una plataforma unitaria centrada en la reforma del despido conforme a la Carta Social Europea, la regulación del contrato a tiempo parcial para acabar con su uso fraudulento, el refuerzo del diálogo social y la negociación colectiva para repartir la riqueza y mejorar salarios, y una respuesta decidida al problema de la vivienda, principal factor de desigualdad, especialmente para jóvenes y personas trabajadoras.

El fortalecimiento de la negociación colectiva debe ser una prioridad. Necesitamos un nuevo impulso del Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva, que permita seguir elevando los salarios, reducir la jornada laboral y distribuir de manera justa los incrementos de márgenes y beneficios obtenidos por la inmensa mayoría de las empresas de nuestro país.

En este contexto de transformación tecnológica, la digitalización y la inteligencia artificial deben estar al servicio de las personas trabajadoras. La mejora de la productividad debe traducirse en mejores salarios, menos tiempo de trabajo y más derechos, no en mayor precariedad o control empresarial.

El sindicalismo es y seguirá siendo el instrumento fundamental para garantizar una distribución justa de la riqueza generada.

Hoy, más que nunca, es necesario activar la movilización sindical y social.

  • Porque los derechos no se regalan: se conquistan.
  • Porque cada avance ha sido fruto de la lucha colectiva.
  • Porque frente al ruido, el odio y la división, la clase trabajadora responde con unidad, derechos y democracia.

Este Primero de Mayo llamamos a la movilización:

  • Por la mejora de la Seguridad y la Salud en el trabajo
  • Por la reforma del despido, para ganar seguridad
  • Por la regulación del tiempo parcial, para acabar con la precariedad
  • Por salarios dignos, para vivir mejor
  • Por la reducción de la jornada, para ganar tiempo de vida
  • Por la negociación colectiva, para ganar derechos
  • Por la vivienda, por ser un derecho básico
  • Por los servicios públicos, para asegurar igualdad
  • Por la transición ecológica justa, para construir futuro
  • Por la igualdad y la diversidad, para defender la democracia
  • Por el sindicalismo, para fortalecer la democracia


ENLACES:

Recuerda: Si tienes cualquier duda o incidencia relacionada con tus derechos laborales, puedes contactar con el delegado o delegada sindical de UGT de tu centro de trabajo a través del siguiente enlace.

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